Toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por un protozoo parásito llamado Toxoplasma gondii, un parásito intracelular obligado.

La exposición a T. Gondii durante el embarazo es un evento relativamente común que se traduce en infección únicamente en pacientes susceptibles, esto es en aquellas que no posean anticuerpos previos.
La toxoplasmosis puede causar infecciones leves y asintomáticos, así como infecciones mortales que afectan mayormente al feto, ocasionando la llamada toxoplasmosis congénita.

La toxoplasmosis en términos generales, deja una inmunidad permanente y no repite durante embarazos consecutivos, aunque se han descrito reactivaciones en pacientes inmuno suprimidas: córtico dependientes, con lupus, o en pacientes con VIH.

La incidencia de toxoplasmosis durante el embarazo varía del 1 al 10 por mil embarazos, dependiendo de la zona geográfica, estilo de vida y nivel socioeconómico de la población

FORMAS DE TRANSMISIÓN.

La enfermedad es considerada una zoonosis, lo que significa que se transmite habitualmente desde los animales a los seres humanos a través de diferentes vías de contagio, siendo los hospedadores definitivos el gato y otras 6 especies de felinos.

Aun que la fuente de transmisión  por la cual entra el parásito en los humanos con mayor frecuencia son los alimentos contaminados como es la carne que esta poco cocinada y las frutas y verduras mal lavadas.

Otra vía de contagio suele producirse entre las personas que trabajan la tierra con las manos, como son los agricultores o jardineros, ya que en el suelo suele estar presente el parásito en gran cantidad.

Las medidas de prevención son particularmente importantes en las mujeres embarazadas y consisten en normas generales de higiene para evitar la transmisión por alimentos o agua contaminada, no consumir carne cruda o poco cocinada y evitar contacto con heces de gato.

SIGNOS Y SINTOMAS.
La infección aguda por toxoplasma en la embarazada, se presenta en un 90% de los casos en forma asintomático.

Los signos clínicos más frecuentes son:
Adenopatías
Fiebre
Malestar general
Cefalea
Mialgias
Odinofagia
Eritema máculo papular
Hepatomagalia
Esplenomegalia

La coriorretinitis raramente ocurre en la forma aguda, es más frecuente en la forma crónica.

El leucograma puede mostrar linfocitosis y linfocitos atípicos, lo que obliga a hacer diagnóstico diferencial con infecciones virales como Citomegalovirus y Mononucleosis infecciosa.

DIAGNOSTICO.
La toxoplasmosis puede ser diagnosticada al aislar el parásito por medio de inoculación de animales de laboratorio o cultivo celular o con un perfil serológico.

Existen sin embargo pruebas capaces de detectar los anticuerpos serológicos o en orina, creados por el sistema inmune para combatir el parásito, especialmente un incremento en los niveles de IgG y/o la presencia de anticuerpos específicos de IgM.

La evaluación clínica de recién nacidos durante el primer año de vida es, sin duda, necesaria en madres seropositivas o de alto riesgo.

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